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Conceptos básicos
Qué es el interés compuesto: fórmula y ejemplos
Entiende cómo funciona el interés compuesto, qué cambia al aportar cada mes y cómo interpretar una simulación de inversión.
El interés compuesto aparece cuando los rendimientos se incorporan al capital y permanecen invertidos. En el siguiente periodo, el cálculo se realiza sobre esa nueva cantidad. A diferencia del interés simple, la base no permanece fija.
Un ejemplo con números sencillos
Imagina un capital de 1.000 € y una rentabilidad constante del 5 % anual. Sin añadir ni retirar dinero, al terminar el primer año tendrías 1.050 €. En el segundo, el 5 % se aplica a esos 1.050 €: el rendimiento sería 52,50 € y el saldo, 1.102,50 €.
Es un ejemplo matemático. Una inversión real puede variar de un año a otro y perder valor. Reinvertir no elimina el riesgo ni garantiza una rentabilidad positiva.
La fórmula sin aportaciones
C es el capital final; C₀, el capital inicial; r, la rentabilidad por periodo expresada en decimal; y n, el número de periodos. Para un 5 % anual durante diez años, r = 0,05 y n = 10. Así, 1.000 × 1,05¹⁰ equivale aproximadamente a 1.628,89 €.
El interés simple del mismo ejemplo generaría 50 € cada año: al cabo de diez años, 1.500 €. La diferencia procede de incorporar los rendimientos a la base del cálculo.
Qué ocurre cuando aportas cada mes
Cada nueva aportación entra en una fecha distinta y dispone de un tiempo diferente para crecer. Por eso no basta con sumar todas las aportaciones y aplicarles la fórmula anterior como si hubieran estado invertidas desde el principio.
Nuestra calculadora recorre los meses en orden. Al final de cada mes aplica el rendimiento y añade tu aportación, salvo que elijas aportar al principio. La metodología explica la conversión de la tasa anual a mensual.
Cómo leer el resultado
El total aportado recoge únicamente tu dinero: inversión inicial más aportaciones. La ganancia estimada es el saldo final menos esa cantidad. Puede ser negativa. La gráfica permite comparar ambas magnitudes y la tabla muestra el detalle anual.
Prueba distintos plazos y rentabilidades con las mismas aportaciones. Así podrás identificar qué depende de tu presupuesto y qué depende del supuesto de rendimiento. Consulta también la guía sobre inflación y poder adquisitivo.
Errores que conviene evitar
- Confundir una rentabilidad anual con una mensual.
- Tratar una tasa constante de ejemplo como una previsión.
- Olvidar los costes, la inflación o los impuestos.
- Interpretar toda la ganancia como «intereses sobre intereses».
La simulación no reproduce la trayectoria de los mercados. Sirve para explorar relaciones entre capital, aportaciones, tiempo y rentabilidad bajo unos supuestos definidos.
Fuentes y metodología
Recurso educativo de referencia: Calculadora de interés compuesto de Investor.gov. Los ejemplos numéricos de esta guía son ilustrativos y se han calculado para explicar los conceptos.
Consulta cómo calculamos y los límites de las simulaciones.
Pruébalo con tus cifras
Ajusta los datos y compara el resultado con tu presupuesto.
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